Testimonio #1 - Lauren Sofía Arango Rengifo

Testimonio #1 - Lauren Sofía Arango Rengifo

Cuando cumplí diez años, no estaba en la condición de cualquier otro niño a esa edad. Celebré mi cumpleaños en casa de mis tías, mientras mi madre acompañaba a mi padre en la clínica, por un atentado realizado dos meses antes. Dos semanas después falleció.
 
A diferencia de otros infantes, que al perder a uno de sus padres o a ambos quedan desesperanzados y al cuidado de un padre o una madre viuda, o de cualquier otro miembro de la familia, mi madre y yo fuimos acogidos por la familia FASOL, un año después de la partida de mi padre. Fue una bendición; FASOL nos brindó comprensión y fraternidad, y una nueva realidad: NO ESTAMOS SOLOS. Nos dimos cuenta que, al igual que nosotros, había muchas otras familias que habían pasado por una pérdida similar, y que de todas formas habían seguido adelante.

FASOL actúa desinteresadamente; presta atención a las víctimas de violencia de la Rama Judicial de Colombia, les brinda apoyo moral, y algunas veces económico. Une y forma otras familias. Nos da jornadas de duelo para superar la muerte del ser querido. Nos escucha sin juzgarnos. Ofrece un nuevo futuro y un nuevo camino.

Quienes están al mando de la corporación no buscan fines de lucro. A pesar de las dificultades, están logrando que FASOL siga unido y que siga cumpliendo con las expectativas. Quienes están al mando comprenden y entienden el dolor que ha sufrido su prójimo, les brindan una mano y se convierten en un fiel amigo de la familia perjudicada.

Además, FASOL crea lazos de amistad y fraternidad, ya sea entre adultos o jóvenes. Crea jornadas lúdicas, donde refuerzan la unión y el liderazgo. FASOL también se está encargando de crear líderes.

FASOL es familia, es amistad. Es recuerdo y nostalgia. Es futuro y pasado. Es unión.

Espero que FASOL crezca y siga apoyando a las familias. Espero que las familias sigan apoyando y estando unidas junto a FASOL. Espero ser algún día de ayuda a FASOL.

Espero que FASOL siga siendo FASOL.

Muchísimas gracias, FASOL.

Lauren Sofía Arango Rengifo

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Un nuevo amanecer

Un nuevo amanecer

En el sepelio de nueve víctimas a manos de las fuerzas revolucionarias de Colombia, (FARC) en una mañana soleada, el panorama era lúgubre para todos los deudos de la rama judicial… desfilamos por las calles de la capital, con los cuerpos de... Esposos, madres, hijos, padres hermanos y demás familiares. El desconcierto, la desolación, y la impotencia de no entender por un instante... Por qué esta guerra infame por décadas sin resolver; llega a mí como una ave rampante y en silencio, destruyendo mi existir, dejando en este acelerado viaje a mi familia por restituir.

En la velación mi hijo de nueve años, me suplica: ¡sáquenme de aquí no soporto más! palabras que laceran mi alma...Todo es confusión, el tráfico se paraliza, banderas a media asta, cadenas radiales y televisivas que traspasan las fronteras con el cúmulo de noticia a desbordar; Colombia gime; hecho Nacional: ATAQUE A LA RAMA JUDICIAL QUE ENTURBIA EL PROCESO DE PAZ.

Entre carros fúnebres, sirenas y demás, el caudal de gente está por desbordar, el dolor de patria se entrelaza al ardor y con sentimiento hondea la bandera.

Entre toda esta revolución, de su pecho agitado... sale una voz cálida: Señora tome esta nota, allí está Fasol, Yo soy Antonio Suarez. No era extraño para mí, El presidente de ASONAL Judicial en ese entonces y sin perder la razón tomo esta dirección; ¿y qué será?

Ahora con toda calma puedo responder: El surtidor de agua en el desierto, el puerto de los náufragos, el timonel de aquella barca a la deriva…

Por Misericordia de Dios, la solidaridad de tierras lejanas cobija las márgenes del extenso territorio ubicado en los Andes Suramericanos bañado en sangre, mi Colombia. Y aquellas filas encaminadas en la desesperanza no se tornan reticentes y vemos al renacer de un nuevo día.

El duelo algo se asimila...Y que bendición; becas para los hijos, su estudio no se ha de perder.

Esta nueva familia, valerosa y coherente en su hacer y actuar; nos direccionan mostrándonos la vida como un inmenso laberinto, donde con facilidad me puedo perder...Aquí la Psicología entra a resolver terapia familiar o personal, si es el caso a dirimir. Taller de jóvenes, niños y adultos. Acompañamiento familiar.

En esencia, es esta loable misión se entrelaza con aquellos corazones generosos, solidarios, crédulos del dolor de quienes imparten justicia, aún con el lastre y descrédito de nuestra Nación.

Gratitud familiar con sello indeleble para Fasol, que solo Dios hecho amor entiende, esta decisión de los jueces Alemanes... Donde volvemos a ver el sol poniente creyendo que hay esperanza para nuestro compungido corazón.

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