24 mayo 2021

Colombia lacrimógena: primera entrega

El 28 de abril del presente año inició un nuevo Paro Nacional, el cual quedará escrito en la historia de nuestro país tanto por el apoyo de varios sectores sociales como por la violencia que, hasta el día de hoy, ha cobrado la vida de más de cuarenta manifestantes (Turkewitz, 2021).

La causa directa, esta vez, fue la reforma tributaria impulsada por el exministro de hacienda Alberto Carrasquilla, quien la radicó ante el Congreso de la República el pasado 15 de abril y fue ministro de hacienda hasta el 3 de mayo. La reforma a grandes rasgos pretendía recaudar un aproximado de $25 billones de pesos destinados, en su mayoría, para atender los compromisos de deuda y mantener los apoyos económicos brindados a la población más vulnerable y que, debido a la emergencia sanitaria, vio su situación socioeconómica más precarizada.

La nueva reforma tributaria iba a ocasionar un impacto considerable en la clase media de la sociedad la cual, por la pandemia, ya se ha visto fuertemente golpeada. Tan pronto esta reforma fue presentada ante el Congreso, se expresó abiertamente el malestar de un sector de los colombianos y, para hacerse sentir, el 28 de abril se convocó por parte del Comité del Paro Nacional, una manifestación que reunió a un gran número de personas en diferentes ciudades de Colombia. Cuatro días después, Iván Duque hizo pública su intención de retirar el proyecto de reforma del Congreso.
Aún así , las movilizaciones sociales continúan hasta el día de hoy, algunas personas se preguntan por qué, pese a lograr su objetivo, los manifestantes se mantienen en las calles.

Claramente, la reforma tributaria fue el detonante de una nueva serie de protestas en Colombia. Sin embargo, dejando a un lado la reforma a la salud y la reforma laboral, el motivo genuino es el descontento de los manifestantes con el gobierno de Duque, el cual representa a un partido y a una línea política opuesta al nuevo espíritu colectivo, nutrido por una juventud, actor político fundamental en el presente, que ha demostrado un entendimiento y una reflexión profunda, podría pensarse que un poco más que la de las generaciones anteriores sobre los problemas sociales, políticos y económicos de Colombia.

Esta situación no debería de sorprender. Los jóvenes de ahora experimentaron de cerca los cambios producidos por un proceso de paz que, pese a los obstáculos que ha tenido que enfrentar, ha demostrado el compromiso de los ex combatientes, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP), con su consecución y, en oposición a esto, el objetivo de unos sectores políticos por destruir lo hasta ahora logrado con los Acuerdos firmados en La Habana.

Prontamente, la politización del conflicto armado interno y, en especial, el discurso que presentaba a las FARC-EP como el único mal que aquejaba a Colombia olvidando otros actores armados igualmente responsables de la violencia, se desvaneció y, en su reemplazo, la paz “a medias” permitió una visión más clara de la situación del país.

El hecho de que el actual gobierno persista en su terca idea de ignorar los problemas estructurales de Colombia no va a hacer que, por arte de magia, las marchas cesen. La violencia hacia los manifestantes causada por los Escuadrones Móviles Antidisturbios (ESMAD), tampoco impedirá que las personas que apoyan el paro dejen de hacer presencia en las calles.

Es innegable el hecho de que la violencia ocurre de un lado y del otro. Sin embargo, sería absurdocomparar los brotes de violencia de los manifestantes con la respuesta que surge por parte delESMAD. No es la intención en estas líneas legitimar el uso de la violencia por parte de losmarchantes sino que, por el contrario, tratar de explicarla.

En su columna del domingo 16 de mayo, Víctor de Currea-Lugo afirmaba que: “La forma de protesta no la determina únicamente quien protesta, sino también la forma en la que sereprime ese derecho constitucional” (de Currea-Lugo, 2021); sumado a la fuerza utilizada para reprimir las protestas, la intención de criminalizarla y deslegitimarla, explicándola a partir de la interferencia de Estados simpatizantes con la “revoluciónmolecular” o de las mismas guerrillas, ha acrecentado la indignación y el poder deresistencia del Paro Nacional.

La opción más viable para darle un término a la coyuntura actual, es que se establezca un diálogo efectivo entre el gobierno de Duque y el comité del paro. Este último, señala la necesidad de que se acabe el uso de la fuerza policial hacia los manifestantes con miras a entablar unas adecuadas negociaciones. Por su parte, el gobierno ordenó quitar los bloqueos con el ánimo de que retorne la tranquilidad a las diferentes zonas del país que han sido afectadas por estos. Evidentemente, esto significa más uso de la fuerza.

Desde la Corporación Fasol afirmamos que, lo más importante en estos tiempos de crisis, es respetar los derechos fundamentales de todos los ciudadanos y, en especial, el derecho a la protesta consagrado en el artículo 37 de nuestra Constitución Política. Rechazamos los discursos de odio hacia los marchantes, así como las intenciones de ciertos sectores políticos de deslegitimar sus demandas.

Consideramos que solo a partir de la verdad y un compromiso con el cumplimiento de los Acuerdos de Paz es posible buscar una salida a la coyuntura del presente. Y para que pare todo esto, esperamos, con un deseo profundo que locuciones que incitan a la guerra y generan más división, dejen de reproducirse. Para esto, seguiremos contando con los jóvenes quienes, por medio de la educación, se han vuelto libres y no temen reclamar sus derechos en la actualidad.

Bibliografía

de Currea-Lugo, V. (16 de 5 de 2021). victordecurrealugo.com. Obtenido de victordecurrealugo.com: https://victordecurrealugo.com/formas-de-protesta-colombia/

Turkewitz, J. (18 de Mayo de 2021). www.nytimes.com. Obtenido de www.nytimes.com: https://www.nytimes.com/2021/05/18/world/americas/colombia-protests-what-to-know.html?referringSource=articleShare&fbclid=IwAR0ZGjK_bJwcAC3cGLTuvxyVZLRp_mnpnTgAFq9RmLxxyFpinaUIYPYoXqE

 

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