2 julio 2021

Los retos de la reactivación

Después del temor inicial que generó la pandemia por el COVID-19 parece ser que el individualismo y separatismo de los seres humanos volvió a florecer, definitivamente todo en la naturaleza se mueve a través de dos emociones, sentimientos o energías: la del temor y la del amor

Después del temor inicial que generó la pandemia por el COVID-19 parece ser que el individualismo y separatismo de los seres humanos volvió a florecer, definitivamente todo en la naturaleza se mueve a través de dos emociones, sentimientos o energías: la del temor y la del amor; la segunda se vio a flor de piel en muchos seres en el momento inicial de esta situación de salud pública, la solidaridad, la empatía, el apoyo, el trabajo en equipo y tantas otras virtudes humanas salieron a flote en esos días difíciles. 

Pero al pasar el tiempo, los oscuros sentimientos humanos hicieron de nuevo su aparición. Naciones poderosas acaparando las vacunas, el racismo en Estados Unidos de nuevo peló sus dientes, la polarización política se hizo más evidente por solo citar un ejemplo en Colombia, Estados Unidos, Perú, Siria e  Israel con Palestina; los feminicidios se incrementaron en nuestro país, las rupturas de parejas se aceleraron, la violencia intrafamiliar se acusó en todos los estratos, el abuso sexual a menores se hizo una constante, la escasa conciencia ambiental solo duro el tiempo que estuvimos encerrados, el autocuidado reducía en la medida que no tuviéramos un muerto por Covid en nuestra familia, la casa que era el lugar seguro y de descanso se convirtió en un sitio agobiante y de trabajo.

Parece ser que el amor y temor hacen parte de una misma rueda y los dos se impulsan, el temor al contagio llevó inicialmente a muchos gestos de amor pero el temor se fue agrandado en estos nuevos tiempos por las redes sociales que  incrementaron una serie de bajas pasiones en la humanidad, tanto así, que la ciencia fue puesta a juicio y ni las soluciones presentadas por el mundo científico como las diferentes vacunas, fueron solución al miedo que ya habían enquistado los buitres del mal en las redes sociales convirtiendo esta solución muy por el contrario, en un factor de preocupación ya que el nerviosismo al implante de un chip, manipulación genética y muerte gradual por causa de la vacuna trajo nuevas angustias a muchos humanos.

Hablando de ADN y manipulación genética parece ser que los humanos estamos entrenados para sentir miedo genéticamente y que, cada vez que encontramos una solución, le buscamos también un problema: la angustia, la depresión, el estrés y otros trastornos más, decían los expertos, serían las grandes enfermedades del siglo XXI; con lo que no contaban estos visionarios era con el influjo de un enemigo llamado “redes sociales”, dicen que las pestes viajan a la velocidad del medio de transporte de la época, en nuestro caso se podría decir que es el avión pero yo creo que la peste viajó a velocidad de internet porque ese fue el peor virus, la desinformación y todos los temores que inocularon en tantas personas dejándoles una enfermedad peor que el Covid, los trastornos mentales para los cuales no hay vacuna ni siquiera una UCI para ayudar a su recuperación.

El reto de la reactivación siempre se piensa en la reapertura económica, pero primero debe ser en lo mental que redundará por supuesto en lo social, los diferentes sistemas políticos demostraron su ineficacia, la economía su fragilidad,  nuestro sistema de sanidad debe cambiar porque el actual está enfocado más a cuidar la enfermedad que a la salud misma y también quedaron en tela de juicio las religiones que con sus rituales, mostraron la poca efectividad para elevar el espíritu y tranquilizar las mentes en situaciones como estas. 

El famoso término (Reinventarse) muy acuñado en nuestra sociedad por estos días no debe suscribirse solamente al plano laboral o económico sino a los aspectos espirituales y comportamentales de cada ser para que en realidad tengamos una reactivación integral, siendo en verdad más solidarios, compasivos, empáticos, tolerantes, disciplinados, comprometidos, conscientes y respetuosos con toda la creación.

Esa es la verdadera reactivación, la reactivación del ser, quien es en realidad el que transforma su entorno y crea su mundo, en caso contrario seguiremos en la nueva normalidad, pero como su nombre lo dice, será la normalidad lo que ya vivíamos, pero de nueva no tendrá nada, será más bien una pos normalidad, porque nada cambia si nada cambia.

Entonces usted, ¿qué cambiaría para la real nueva reactivación?

Mónica Mondragón

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