20 diciembre 2021

TIEMPOS INVALUABLES

Facebook Twitter Cada año de cierre de actividades en Fasol trae un momento de reflexión interna. Por momentossentimos que el tiempo es una percepción cambiante, que los días pasan más rápido y que el año yunos meses de aislamiento como que no cuentan en muchos aspectos de nuestras vidas, como sihubiera un paréntesis en la […]

Cada año de cierre de actividades en Fasol trae un momento de reflexión interna. Por momentos
sentimos que el tiempo es una percepción cambiante, que los días pasan más rápido y que el año y
unos meses de aislamiento como que no cuentan en muchos aspectos de nuestras vidas, como si
hubiera un paréntesis en la cotidianidad. Por otro lado, esos momentos de incertidumbre, de pánico
informativo y de encierro físico y emocional permitieron a muchos valorar cosas más sencillas como
el hogar, la familia y elementos básicos que el mismo agite del consumismo hace que sean obvios y
efímeros, como un plato de comida o toda la ropa que quedaba encerrada inútilmente en el armario.
Sin dudas estas enseñanzas fueron transversales a la ejecución de un proyecto que tuvo que
adaptarse a esta “nueva realidad”. Ganamos en proyección y visibilización gracias una estrategia de
comunicación que actuó ágilmente, al aprendizaje y creatividad del equipo de trabajo y la voluntad
y disposición de la población destinataria que respondió con un gran compromiso a todas las metas
que nos trazamos, aunque no estuviéramos presencialmente en sus regiones. Sentimos que a la vez
perdimos un poco, porque nuestra razón de ser es el trabajo humano y solidario y las cámaras y los
audífonos a veces se sienten bastante fríos y distantes, sobre todo cuando hablamos con las familias
que llegaron a Fasol en este tiempo por nuevos hechos de violencia; siempre hace falta una mirada
atenta, solidaria y por qué no… un abrazo fraterno.
Tuvimos cambios importantes en el equipo, Juana Salazar después de 7 años en la coordinación de
comunicaciones decidió emprender otro rumbo. Creo que además de los resultados que hablan por
si solos, Juana siempre fue alguien que entendió la realidad de trabajar en Fasol, de abrir su corazón
y vivir el valor de la solidaridad en cada espacio; pero ingresó Carlos que ha puesto una dinámica de
trabajo importante para Fasol en estos momentos y seguramente continuará con las buenas
prácticas e implementará nuevas estrategias que hagan crecer a Fasol cada día más.
Conmemoramos los 30 años de existencia de Fasol y pudimos celebrar la vida y obra de muchas
personas que han sido importantes dentro de nuestra historia. Particularmente a Marlén Eslava,
quien desde que inició Fasol tomó una decisión de vida al construir procesos con víctimas de manera
solidaria. Hoy se encuentra desvinculada de Fasol y disfrutando de su muy merecida pensión, desde
la Junta Directiva estamos revisando contractualmente la posibilidad de darle continuidad a su labor
para que culmine este proyecto. Para Marlén por ahora solo queda un infinito reconocimiento por
su labor, disciplina, trabajo, empeño, responsabilidad y forma particular de encontrar caminos a
recorrer, formas de llegar a la comunidad y su firmeza para asumir las tareas y objetivos propuestos
con determinación y creatividad. Valores estos que aunaron a los esfuerzos de todo el equipo para
continuar con la misión y visión que identifica la corporación.
A nivel personal considero que la vida le regala maestros en su camino y Marlén muchas veces fue
guía y consejo, amiga de esas que son críticas y directas, de esas que sirven para sacudir el polvo
cuando se acumula por quedarse inmóvil, no siento que sea una despedida, simplemente no puedo
pasar estas líneas sin reconocer el aprecio y agradecimiento que le tengo.
Ahora estamos en un camino acelerado para presentar una nueva propuesta de proyecto ante la
cooperación en Alemania, los mensajes de respaldo que nos enviaron personas de Misereor y de las
asociación de jueces alemanes resaltando el valor del trabajo realizado son motores que impulsan
al equipo, pero sin duda nuestros mayores esfuerzos también se deben a la justicia y sus víctimas, a
una población que vivió en el silencio y la discreción muchos años, y que hoy lucha por el
reconocimiento y la visibilizarían que sueña con su memoria y su dignidad.
A todos ustedes, directivos, donantes, destinatarios, equipo y amigos les deseo lo mejor en estas
fiestas, que las enseñanzas de lo sencillo y lo verdaderamente valioso que nos dejó la pandemia no
lo nublen las ansias de esa normalidad que por momentos es muy vacía. Que los regalos sigan siendo
abrazos y manifestaciones de cariño y que el valor de los momentos sea mayor cada día.
Con todo cariño y respeto.
Carlos Ojeda Sierra
Director

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